¿Qué es la psicología contextual? Una forma diferente de entender la terapia
Es habitual llegar a terapia esperando encontrar una explicación para lo que nos ocurre y, sobre todo, una forma de dejar de sentirnos mal.
Tiene sentido. Es la lógica con la que solemos entender la salud en general: identificamos un problema, buscamos su causa e intentamos eliminarlo.
La psicología contextual parte de una pregunta algo diferente.
No se interesa únicamente por qué te pasa algo, sino también por qué función tiene lo que te pasa y en qué contexto ha aparecido.
Esto cambia la forma de entender tanto el malestar psicológico como el proceso terapéutico.
Tabla de contenidos
No se trata solo de dejar de sentir malestar
En terapia podemos trabajar para reducir determinados síntomas y aliviar el sufrimiento.
Pero el objetivo no es conseguir que nunca vuelvas a sentir ansiedad, tristeza, miedo, rabia o cualquier otra emoción desagradable.
Tampoco se trata de aprender a controlar todos tus pensamientos.
A veces, cuanto más intentamos eliminar o controlar una experiencia interna, más espacio termina ocupando en nuestra vida.
Por eso, desde los enfoques contextuales, puede ser más útil trabajar en cómo nos relacionamos con nuestros pensamientos y emociones, y en qué hacemos cuando aparecen.
En mi forma de trabajar utilizo especialmente herramientas de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) y de la Terapia Dialéctico-Conductual (DBT).
ACT aporta herramientas para desarrollar una relación más flexible con los pensamientos y emociones difíciles y avanzar hacia aquello que es importante para cada persona.
DBT, por su parte, proporciona herramientas específicas relacionadas con la regulación emocional, la tolerancia al malestar, la atención plena y las relaciones interpersonales.
No se trata de aplicar una técnica concreta a todas las personas, sino de utilizar aquellas herramientas que tienen sentido para cada proceso.
La persona no es el problema
Una persona no existe aislada de su historia, sus relaciones, su cuerpo y las condiciones en las que vive.
Por eso, comprender el malestar psicológico también implica mirar qué ha ocurrido antes, qué está ocurriendo ahora y qué circunstancias pueden estar influyendo.
La presión estética, las expectativas sociales, las relaciones, las condiciones laborales o económicas, las experiencias de discriminación o la convivencia con una enfermedad crónica pueden formar parte de ese contexto.
Esto no significa que todo nuestro malestar tenga una causa externa.
Significa que no tiene sentido explicar todas las dificultades psicológicas como si estuvieran únicamente dentro de la persona.
En lugar de preguntarnos solamente «¿qué le pasa?», podemos preguntarnos también:
¿Qué ha vivido?
¿En qué contexto está ocurriendo?
¿Qué está intentando conseguir o evitar con esta conducta?
¿Qué consecuencias está teniendo a corto y largo plazo?
Estas preguntas permiten construir una comprensión más amplia de la experiencia de cada persona.
Una terapia que se construye conjuntamente
No entiendo la terapia como un espacio en el que yo tengo todas las respuestas y la otra persona simplemente sigue instrucciones.
Para mí, el proceso terapéutico es colaborativo.
Me importa que puedas entender por qué trabajamos determinadas cuestiones, que puedas preguntar, expresar desacuerdos y participar en las decisiones sobre tu propio proceso.
La terapia no debería consistir en aprender a depender de una persona profesional para afrontar cada dificultad.
Uno de sus objetivos es que puedas desarrollar recursos propios, comprender mejor lo que te ocurre y ganar autonomía.
¿Significa esto que todas las terapias contextuales son iguales?
No.
La psicología contextual no es una técnica única ni una receta que pueda aplicarse de la misma manera a todas las personas.
Dentro de este marco existen diferentes modelos y herramientas, y cada profesional puede trabajar desde una combinación diferente.
En mi caso, mi forma de trabajo integra principalmente herramientas de ACT y DBT, junto con mindfulness, autocompasión y otros recursos de las terapias contextuales, adaptándolos a las necesidades y objetivos de cada persona.
Una forma de mirar, no una receta
Para mí, la psicología contextual es sobre todo una forma de mirar.
Mirar a la persona dentro de su historia.
Entender el contexto en el que aparece el malestar.
Preguntarnos qué función tienen determinadas conductas.
Y trabajar no solo para reducir el sufrimiento, sino también para construir una vida que tenga sentido y que esté más cerca de aquello que cada persona considera importante.
Porque hacer terapia no debería consistir únicamente en aprender a sentirse bien.
También puede consistir en aprender a relacionarse de otra manera con aquello que no podemos controlar y construir una vida que merezca la pena incluso cuando algunas dificultades sigan estando presentes.
Si quieres conocer mi forma de trabajar
Si quieres saber cómo aplico esta mirada en consulta, puedes conocer más sobre mi forma de trabajo y los servicios de psicología que ofrezco en Valencia, Paterna y online.