TERAPIA PARA ADULTOS
La expectativa de "deberías poder con esto"
En la vida adulta existe una expectativa silenciosa: a partir de cierta edad, deberíamos tener las cosas resueltas, saber gestionar lo que sentimos y sostener responsabilidades sin que se note el esfuerzo que cuesta. Muchas veces esa expectativa viene de fuera (del trabajo, de la familia, de comparar tu vida con la de los demás), pero acaba instalándose dentro, como una vara de medir con la que te juzgas a diario.
Cuando la realidad no encaja con esa idea, es fácil vivirlo como un fallo personal, como si el problema fueras tú, en lugar de entenderlo como la consecuencia de una historia particular o de un entorno que exige mucho y sostiene poco. Quizás te reconoces en la sensación de estar funcionando en piloto automático, de no disfrutar de cosas que antes sí, o de sentir que por mucho que hagas nunca es suficiente. A veces es más fácil seguir adelante que pararse a mirar qué está pasando, hasta que el cansancio, la ansiedad o la tristeza dejan de poder ignorarse.
No hace falta un diagnóstico para venir a terapia: puedes saber exactamente qué te pasa, o solo notar que algo en tu vida ha dejado de funcionar como antes. Cualquiera de las dos es un buen motivo para pedir ayuda.
Lo que hay detrás del malestar
Detrás de una ansiedad sostenida puede haber años funcionando en modo alerta, siempre un paso por delante de lo que pueda salir mal. Detrás de un cuadro depresivo, agotamiento acumulado o una vida que, en algún momento, dejó de sentirse propia. Detrás de la dificultad para poner límites, aprendizajes antiguos sobre lo que se espera de ti, sobre lo que «toca» priorizar o sobre lo que pasa si dices que no.
Nada de esto aparece de la nada. Nombrarlo no quita responsabilidad, pero sí ayuda a dejar de vivir el malestar como una debilidad, y a entender juntas qué llevas sosteniendo y qué condiciones han contribuido a ello.
En qué puedo ayudarte
Trabajo con dificultades emocionales del día a día que, sostenidas en el tiempo, acaban pesando mucho: la ansiedad que no se apaga, un estado de ánimo bajo que se alarga, la sensación de no quererte lo suficiente o de no saber poner límites, relaciones que se repiten una y otra vez del mismo modo doloroso, o momentos vitales que remueven todo lo que creías tener claro.
- Ansiedad, estrés y burnout
- Estado de ánimo y depresión
- Autoestima, autocrítica y dependencia emocional
- Historia de vida compleja o vivencia de situaciones traumáticas
- Identidad de género y orientación sexual
Si no te ves reflejada en esta lista, puedes escribirme igualmente: lo hablamos juntas y vemos si puedo ayudarte.
Cómo trabajamos
Empezamos por entender juntas qué te trae a consulta, qué has intentado hasta ahora y qué necesitas en este momento. A partir de ahí construimos un plan a tu ritmo, sin un guion único ni un número de sesiones fijo: el objetivo no es que «te sientas bien todo el tiempo», sino que entiendas qué mantiene tu malestar y recuperes la capacidad de vivir de forma más acorde a lo que de verdad te importa.
¿Hablamos?
Confiar en alguien nuevo, especialmente al comenzar un proceso terapéutico, puede ser difícil. Por ello, si tienes alguna pregunta o inquietud, no dudes en ponerte en contacto conmigo.
Puedes escribirme en cualquier momento utilizando el formulario web, o puedes contactarme por correo electrónico o a través de WhatsApp para agendar una cita.
- +34 623 92 74 46
- sarabolo.psicologia@gmail.com
- C/. Peris Brell, 35 (46022) - Valencia
- C/. Enginyer Escolano, 1, bajo (46980) - Paterna
Información protección de datos Sara Bolo Miñana.
- Finalidades: Responder a sus solicitudes y remitirle información comercial de nuestros productos y servicios, incluso por correo electrónico.
- Legitimación: Consentimiento del interesado.
- Destinatarios: No están previstas cesiones de datos.
- Derechos: Puede retirar su consentimiento en cualquier momento, así como acceder, rectificar, suprimir sus datos y demás derechos en sarabolo.psicologia@gmail.com.
- Información adicional: Puede ampliar la información en el enlace de Avisos Legales.